Uncategorized

Ni putas ni sumisas

Una chica que se ha acostado pierde su reputación. Toda la barriada se entera y la chica lleva la infamia como si fuera una marca impresa con un hierro candente.

Ni Putas ni Sumisas. El sexo en los guetos urbanos.

A partir de ahí, los tíos de la barriada pueden permitírselo todo con ella. En semejante sistema de relaciones, entre chicos y chicas sólo puede haber historias de amor cojas, llenas de malestar y de prejuicios. A las relaciones amorosas les cuesta desarrollarse en las barriadas obreras. A los chicos tampoco les resulta sencillo vivirlas. Y es que en la tribu masculina los sentimientos se consideran signos de debilidad y sólo priman los valores viriles. He podido observar esta transformación con ocasión de discusiones cara a cara con chicos jóvenes.

Algunos pueden hacer declaraciones extraordinarias, recitar poemas, escribir cartas que parecen de Alfred de Musset en la jerga de los suburbios. Pero en cuanto se les unen los amigos, sufren una metamorfosis: A veces se producen historias del tipo Romeo y Julieta al pie de las torres de pisos: Para demostrar su conformidad con el modelo de macho, los chicos se hacen los duros y se jactan de "consumir amiguitas".

Por consiguiente, un ligue nunca dura mucho. Algunos incluso llegan a compartir a su amiguita y a urdir auténticas trampas para ganarse la aprobación del grupo. El chico tenía 15 años, y su hermana, Eran tíos de otro barrio, a los que no conocía demasiado, pero se fue con ellos. Cuando llegaron al lugar, la violación ya había empezado. Y ella era su hermana. Pero no ocultaremos la verdad: También existen en los buenos barrios, sólo que se habla menos de ellas.

¿Chateas? Ni puta ni sumisa. derechos, violencia de género

La obligación de la virginidad Para poder vivir su vida sentimental, las chicas se las arreglan como pueden. Por lo general, evitan salir con un chico de su barrio y buscan amigos en otra parte, pero entonces la relación ha de permanecer oculta. Tiene un solo lema: Cualquier ligue ha de llevarse en secreto. Hemos tenido numerosos testimonios de este infierno en la Maison des Potes. Historias de hermanos que le ajustan las cuentas al chico y luego le dan una paliza a su hermana. Y para verificar que la chica no ha "tenido un desliz", el padre solicita un certificado de virginidad.

Parece de otros tiempos, pero es una amarga realidad. En los barrios, hoy día, hay médicos especializados en la emisión de certificados de virginidad. Entonces llegan los golpes, la reclusión en casa y a veces el envío al pueblo o un matrimonio forzoso. Los hombres de la familia hacen todo lo preciso para "salvar el honor" de ésta y de su apellido.

El castigo puede llegar hasta el caso extremo del asesinato. Porque la obligación de la virginidad mata a las chicas en las barriadas obreras, tanto en sentido literal como figurado, porque también sofoca toda libertad. El himen se ha convertido en el símbolo de un cuerpo reservado sobre el que gravita el honor de una familia, de una comunidad. Los hombres se han apropiado del cuerpo de las chicas, han pasado a ser sus cancerberos.


  1. Menú de navegación.
  2. Ni putas ni sumisas?
  3. chat terra alternativa.
  4. rutas con ninos sierra madrid.
  5. Ni Putes Ni Soumises - Wikipedia, la enciclopedia libre?

Y ello no afecta sólo a las chicas de origen inmigrante: Los testimonios que recogimos con ocasión de la Marcha de las Mujeres contra el Gueto y por la Igualdad nos revelaron que las jóvenes francesas viven las mismas experiencias que sus amigas procedentes de la inmigración.

Cuando estas jóvenes salen de sus casas, se acaba para ellas la libertad. Se trata de la implantación de un nuevo orden moral que toma a las chicas como rehenes.

Ni Putes Ni Soumises

Ello no impide que haya relaciones sexuales -muchas chicas, con velo o sin él, las tienen-, pero éstas han de plegarse a determinadas condiciones. Como han de conservar su virginidad para preservar el honor de la familia y del barrio en general, las jóvenes se ven obligadas a vivir una sexualidad oculta, que desgraciadamente pasa a menudo, sobre todo en las primeras relaciones, por la sodomía.

rusagroh.ru/modules/2019-09-11/2913-znakomstva-devushki.php Y si empleo la palabra desgraciadamente no es por establecer un juicio moral, sino porque ellas lo viven muy mal. Todos los testimonios recogidos en el Livre blanc redactado para los Estados Generales lo ponen de manifiesto. Es muy duro oír a una chica de 16 o 17 años, muy enamorada de su chico, hablar de su temor de que éste la deje si ella se resiste a hacer el amor con él. Es contradictorio, pero la vida en las barriadas obreras también se compone de esas cosas. La mayoría de las chicas acepta tener relaciones sexuales a condición de preservar su virginidad y se dejan sodomizar con regularidad.

La distancia que pueda haber entre mi generación y la de ellas me parece vertiginosa. Nosotras luchamos por conquistar el derecho a vivir nuestra sexualidad.

Todo el mundo lo sabía, pero formaba parte de lo que no se decía. Las primeras acciones En la Maison des Potes de Clermont-Ferrand creamos en una comisión de mujeres de la que me nombraron responsable porque yo conocía bien la situación de las chicas en las barriadas obreras, pues yo misma la había vivido unos años antes. En el marco de esta comisión quisimos hacer frente a los problemas ligados a la falta de libertad de movimiento que tenían las chicas en dichas barriadas.

También quisimos gestionar problemas delicados: A la mayoría de las chicas que recibía en el servicio de atención permanente las conocía desde que eran niñas. En relación a este debate hemos oído muchas voces de intelectuales, a favor y en contra. El valor de este libro creo que radica precisamente en la oportunidad de escuchar una reflexión desde dentro. Creo en la importancia de escuchar las opiniones de los propios protagonistas de los movimientos sociales.

De no suplantar la voz. Personalmente me preocupa las consecuencias de esta ley.

Quizás también te interese

La propia autora declara textualmente: En estas condiciones es probable que se imponga a algunas mujeres no el velo, sino el burqa. A pesar de esta declaración, la opción de la autora es clara: Nos explica cómo su postura hace años era contraria a una ley de estas características pues se pensaba que la escuela sería capaz de transmitir a las mujeres las herramientas para su emancipación pero no fue así.

Ni putas ni sumisas Francia , género , igualdad , libros , Magreb , población inmigrante. Fadela Amara Ni putas Ni sumisas. Historia anterior. Historia siguiente. Entradas relacionadas off. Publicado el 15 Mar